Mostrando entradas con la etiqueta Barack Obama. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Barack Obama. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de abril de 2009

Galeano, Chávez, Obama y la coca

Para Galeano la coca es una droga. Una droga letal, cuyo consumo masivo no era permitido por los incas y fue cruelmente difundido por los españoles

La V Cumbre de las Américas que tuvo lugar hace unos días en Trinidad y Tobago, ha marcado un hito en las relaciones entre Estados Unidos y América Latina. Pero no “por las descargas de artillería ideológica” que con tono beligerante anunció Hugo Chávez en los días previos, sino por los gestos de docilidad que el mandatario venezolano expuso dejando pasmados incluso a sus aliados del Alba, a los que dejó con las ganas de verlo liderar una ofensiva verbal contra “el imperialismo estadounidense”.

Muy lejos de ello, Chávez agachó la cabeza y dejó a Daniel Ortega la bochornosa tarea de aburrir a la audiencia con un larguísimo discurso plagado de los insustanciales lugares comunes tan propios de la vieja izquierda latinoamericana del siglo pasado.

A lo más que se atrevió Chávez fue a regalar un ejemplar en inglés de “Las venas abiertas de América Latina”, un libro escrito hace casi cuarenta años por el inglés-uruguayo Edward Hughes, quien se hizo famoso con su nombre castellanizado y su apellido materno: Eduardo Galeano.

El libro en cuestión es, sin duda, uno de los que más influyó en la mentalidad de varias generaciones de jóvenes latinoamericanos cuyas almas fueron envenenadas con el victimismo y el resentimiento llevados a su máxima expresión. Con su obra, Galeano logró dar al mito del Buen Salvaje un aspecto de seriedad e hizo del quejido lastimero la principal doctrina de la izquierda latinoamericana.

Hay, sin embargo, en la obra que durante los últimos días se ha convertido un best seller en las librerías estadounidenses, un capítulo que resulta de lo más inconveniente para una de las principales causas del gobierno boliviano. Se trata del referido a la coca y el funesto papel que le atribuye como instrumento de dominación de los indígenas.

Para Galeano no hay lugar a dudas. La coca es una droga. Y una droga letal. Una droga que mata a quienes la consumen, y que fue cruelmente utilizada por los españoles –y sigue siendo usada-- para reducir a los indios a la abyección.

El autor de “Las venas…” considera que una de las muestras de la sabiduría que les atribuye a los incas fue no permitir el consumo de la coca excepto para fines rituales. Todo lo contrario de lo que hicieron los españoles, quienes al descubrir la utilidad de la hoja para mantener drogados a los indígenas masificaron su consumo para explotarlos y someterlos mejor. “Los indios compraban hojas de coca en lugar de comida al precio de abreviar la propia vida”, afirma y añade con santa indignación: “A esta altura del siglo veinte, los indígenas de Potosí continúan masticando coca para matar el hambre y matarse”.

Ahora que el gobierno boliviano se propone impulsar una campaña internacional para que la coca deje de ser considerada como una droga, flaco favor le hizo Chávez al poner en manos de Obama uno de los más furiosos alegatos que contra la coca se haya escrito.

martes, 14 de abril de 2009

La Cumbre de las Américas

Pueden ser las circunstancias adversas las que más contribuyan a reforzar las normas básicas de convivencia entre los países

El próximo viernes 17, en Puerto España, Trinidad y Tobago, se inaugurará la V Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno de las Américas. Por muchas razones, entre las que se destaca la reconfiguración del escenario económico y político del mundo a raíz de la crisis económica global, será un encuentro que marque una nueva etapa en las relaciones interamericanas.

La presencia de Barack Obama, quien ha dado ya un importante giro a la política exterior estadounidense, es uno de los factores que permite esperar que en esta reunión se sienten las bases de un entendimiento que facilite la adopción de planes de acción conjuntos para afrontar los enormes retos que les esperan a los países americanos durante los próximos años.

El nuevo enfoque tendrá como punto de partida el nuevo rol que está obligado a asumir Estados Unidos. A diferencia de años anteriores, el país más rico de las Américas ya no está en condiciones de asumir un papel tutelar. Está obligado, desde una posición más débil, a conquistar adhesiones a sus políticas pues ya no puede intentar imponerlas de manera unilateral.

Una de las características del encuentro será que los temas que originalmente fueron incluidos en la agenda, como el alto precio de los alimentos y la energía, la sostenibilidad ambiental y el calentamiento global, la seguridad ciudadana y la gobernabilidad, pasarán a un segundo plano opacados por la urgencia de contrarrestar la crisis económica global y sus efectos.

El peligro de que durante los próximos años se reviertan los avances logrados gracias a la bonanza generalizada de los mercados de materias primas y al fortalecimiento del sector exportador de artículos manufacturados, es algo que preocupa a todos. Y no sólo por razones estrictamente económicas, sino porque se teme que tras ellas se produzcan graves secuelas sociales y políticas. Ese peligro que acecha a todos por igual, más allá de las divergencias ideológicas que separan a unos regímenes de otros, facilitará sin duda la moderación de los discursos más radicales, como el del venezolano Chávez.

Al haberse llegado a un punto en el que la suerte de unos está más que nunca relacionada con la de otros, se amplía el espacio de los interese comunes y se atenúa el de las diferencias. El caso de Venezuela es el mejor ejemplo, pues ya se ha visto que el futuro político de su gobierno depende de la salud de la economía global, lo que abre la posibilidad de que la necesidad obligue al mandatario venezolano a moderar sus ínfulas revolucionarias.

Así, paradójicamente, pueden ser las circunstancias adversas las que más contribuyan a crear condiciones favorables retomar, con renovado vigor, las normas básicas de convivencia entre los países, como las establecidas Carta Democrática Interamericana.