martes, 21 de julio de 2009

Una contradicción fundamental

“Fobomade versus Pedroandina” es la fórmula que sintetiza un conflicto de visiones que ya no pueden convivir en el seno gubernamental

Una serie de noticias ha comenzado a sacar a luz durante los días un profundo conflicto de visiones en las filas del oficialismo. Un conflicto al que en días pasados calificamos en este espacio editorial como el punto más débil del andamiaje ideológico sobre el que sostiene el “proceso de cambio”.
“Habrá que ver cómo sale el gobierno del entuerto en que se ha metido”, decíamos, y las primeras muestras de las dificultades que el asunto trae consigo ya las hemos comenzado a ver a través de las muy agresivas declaraciones del Ministro de Hidrocarburos contra “la intromisión de organizaciones extranjeras” que se proponen “frenear los planes del gobierno para realizar tareas de exploración y explotación de hidrocarburos en el norte de La Paz”. Se refiere, como ya lo dijo antes el Presidente Morales, a ciertas ONG que “pretenden confundir al pueblo y especialmente a los indígenas de Bolivia”.
Las ONG contra las que ahora se dirige la artillería gubernamental son muchas. Pero entre ellas se destaca el Foro Boliviano sobre Medio Ambiente y Desarrollo (Fobomade), la misma que durante muchos años estuvo encabezada por el actual Contralor General del “Estado Plurinacional”. Se trata de una de las organizaciones que más influyó en todo el proceso que condujo a hacer de Evo Morales y el MAS una especie de icono mundial de las corrientes que han hecho del fundamentalismo ecológico uno de los principales arietes del anticapitalismo global.
El Fobomade, que articula a organizaciones sociales, productivas, académicas, grupos juveniles, parlamentarios, ecologistas, es uno de los eslabones de una muy poderosa red de ONG que han adquirido enorme influencia en todo el mundo. Es la misma red que jugó un papel decisivo en el proceso que condujo a los sangrientos enfrentamientos en Perú, cuando los indígenas de la amazonia peruana se movilizaron para impedir que el gobierno de Alan García lleve a cabo su plan de explotación hidrocarburífera.
Ahora, cuando la defensa del medio ambiente ya no es sólo cuestión de fáciles discursos ni de artículos irresponsablemente impuestos en la nueva Constitución Política del Estado, parece haber llegado la hora de las definiciones. “Fobomade versus Pedroandina” es la fórmula como se puede sintetizar un conflicto de dos visiones que hasta ahora convivieron pacíficamente, pero que, por lo profundas que son sus contradicciones, tendrán despojarse de las máscaras que hasta ahora tan buenos réditos les dieron.
Habrá que ver pues cuán consecuentes con su causa son los unos y cuán dispuestos a sacrificar el pragmatismo económico están los otros.
Mientras no se conozca el desenlace de la pugna, hay algo seguro. Es que Alan García debe estar muy sonriente disfrutando del espectáculo.

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